Paz interna
Al sentarme al lado de un arroyo cristalino, descanso y observo cómo algunos peces se enfrentan a la corriente que viene en sentido contrario. En lugar de luchar contra la vertiente de agua, el pez permanece en calma y deja que la corriente siga su paso. Casi sin moverse, se ha hecho parte de la corriente.
Esta sencilla observación es un mensaje de paz para mí. Me doy cuenta de que sí puedo escaparme del ajetreo de las actividades diarias. Me aquieto y siento cómo los tranquilizantes efectos de la serenidad fluyen desde lo más profundo de mi alma. Inmerso en la paz, me unifico con Dios y me siento restaurado. Al profundizar mi descanso en Su presencia, disfruto de renovación y vitalidad.
Puedo volver a vivir este sagrado momento cuando lo desee. Centrado en la paz de mi alma, siento calma y serenidad, siento la paz de Dios en mí.
“La paz os dejo, mi paz os doy.”—Juan 14:27


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