El estudio descubrió que entre más alteraciones de sueño sufra una persona, más probabilidades de concebir pensamientos de quitarse la vida tendrá.
La investigación -presentada durante el Congreso de la Asociación Psiquiátrica Mundial, en Florencia, Italia- advierte a los médicos que estén alerta si un paciente informa sobre problemas para dormir, incluso si no tiene un historial de trastornos de salud mental.



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