He sido bendecido con maestros, consejeros y entrenadores que han influenciado mi progreso en modos significativos. Ellos me han ofrecido sabiduría y conocimiento por medio de la experiencia y educación que han obtenido. En ocasiones quizás me haya sentido inseguro de mí mismo o de mis decisiones, pero ellos reforzaron mi confianza al señalarme mis virtudes y habilidades; me guiaron a conseguir mi propio camino.
Ahora al ofrecer ayuda a los jóvenes, acepto el papel de consejero como una sagrada responsabilidad. Soy paciente y generoso según los aliento a ir más allá de las limitaciones que perciben para que estén conscientes de su autovalía y virtudes. Los reto a aprender y crecer. Los visualizo teniendo éxito en la vida y disfruto viéndolos alcanzar sus metas.
“Da al sabio, y será más sabio;
enseña al justo, y aumentará su saber.”
—Proverbio 9:9


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