Esto sucedió hace poco y parecería extraído de una de las películas de suspenso de Alfred Hitchcock. El lugar, carretera de Constanza, en plena Cordillera Central de la República Dominicana:
Un hombre estaba parado a la orilla de la carretera en medio de una oscura y tenebrosa noche, en espera de transporte para llegar al poblado de La Palma, distante a unos 2 Km., en el momento que caía un fuerte aguacero en la zona.
Pasó un tiempo pero nadie se paraba.
La lluvia era tan fuerte que apenas se alcanzaba a ver a unos 3 metros de distancia. De repente vio como un extraño carro se acercaba lentamente y al final se detuvo.
El señor, por lo precaria de su situación, sin dudarlo, rápidamente se subió al carro y cerró la puerta, volteó y se dio cuenta con asombro y horror de que nadie iba manejando el carro..
El vehículo arrancó suavemente. El tipo miró hacia la carretera y vio con terror que adelante había una curva. Asustado, comenzó a rezar e implorar por su salvación, al advertir su trágico destino.
El tipo no había terminado de salir de su espanto, cuando justo antes de llegar a la curva, entró una mano tenebrosa por la ventana del chofer y movió el volante lentamente pero con firmeza.
Paralizado del terror y sin aliento, cerró sus ojos, se aferró con todas sus fuerzas al asiento, inmóvil e impotente vio como sucedía lo mismo en cada curva del tenebroso y horrible camino, mientras la tormenta aumentaba su fuerza.
El tipo, sacando fuerzas de donde ya no quedaban, se tiró del carro y se fue corriendo hasta el poblado más cercano, deambulando todo empapado, hasta encontrar un colmadón en el que sonaba una bachata estridente.
Entró al colmadón y pidió una botella de VAT69 y temblando aún, les empezó a contar a los presentes, cinco hombres y una mujer, la horrible experiencia que acababa de presenciar. Se hizo un silencio ante el asombro de todos, que comenzaron a mirarlo con extrañeza y hasta sarcasmo. El tipo apuraba cada trago de alcohol, logrando beberse ½ botella en apenas 3 minutos.
Al rato todos miran con estupor que en medio de la fuerte lluvia se para frente al colmadón el carro sin chofer.
Luego entran al colmadón 2 morenos empapados de agua y uno le dice al otro:
-’Mira Pedro, allá está el idiota que se subió al carro cuando lo veníamos empujando”.





jeje que historia y pensar que me dio miedito al principio jajajajajaja
saludos
despe
Asaroso!!!! eso lo quemo yo en el barrio me voy a tripia a too el mundo!!!